Las náuseas tienen la capacidad de hacer que incluso los alimentos más sencillos parezcan complicados. Para las personas con leucemia mieloide crónica (LMC), pueden convertir el hecho de comer y beber cualquier cosa en un reto diario.
Cuando las náuseas interfieren en las comidas, ayuda pensar en porciones más pequeñas. Es posible que su estómago no esté preparado para un plato completo, pero quizá tolere unos pocos bocados de algo sencillo o unos sorbos de algo frío. A continuación le ofrecemos algunos consejos que pueden facilitarle el control de su dieta.
Come pequeñas cantidades con más frecuencia
Puede resultar difícil comer tres comidas al día cuando las náuseas hacen que pensar en la comida resulte complicado. La Red Australiana contra el Cáncer de Mama recomienda comer pequeñas cantidades cada pocas horas en lugar de intentar hacer una comida completa de una sola vez. Las raciones más pequeñas son más fáciles de digerir porque el estómago tiene menos que procesar de una sola vez. Según la Sociedad Canadiense contra el Cáncer, pasar demasiado tiempo sin comer puede empeorar las náuseas, por lo que incluso un pequeño tentempié entre comidas puede ayudar.
Empieza con alimentos blandos, secos o sencillos
La comida rica o pesada suele ser lo último que apetece cuando el estómago está revuelto. Cancer Research UK recomienda optar por opciones ligeras y suaves, como tostadas sin nada, galletas saladas o galletas dulces, cuando las náuseas son más intensas. Son suaves para el estómago y no requieren mucho esfuerzo para comerlas. Siempre puedes ir aumentando la cantidad a medida que las cosas se calmen.
Reduzca los desencadenantes olfativos
Las náuseas y los olores fuertes de la comida no se llevan bien. Los alimentos fritos, grasos y muy condimentados pueden resultar especialmente difíciles de tolerar. Quizás te resulte más fácil optar por comida fría o ligeramente templada, ya que desprende menos olor que un plato caliente. Si te cuesta comer platos cocinados, quizá te resulte más apetecible comer a temperatura ambiente o directamente del frigorífico.
Céntrate en lo que te resulte manejable, no en una comida completa
Cuando las náuseas son intensas, la presión de comer una comida completa puede hacer que todo resulte más difícil. Ayuda desprenderse de esa expectativa. Lo que sea que puedas ingerir, ya sean unas cucharadas de yogur, unos cereales secos o un trozo pequeño de fruta, es mejor que nada. La alimentación normal puede esperar hasta que te sientas más como tú misma.
Bebe a sorbos a lo largo del día
Un vaso lleno de agua puede resultar tan difícil de afrontar como un plato de comida cuando tienes náuseas. En lugar de intentar beber mucho de golpe, ten algo frío a mano y toma un sorbo cada vez. También es posible que el ginger ale o el agua con gas te caigan mejor que el agua sola, ya que el gas suele ser más suave para el estómago. Una cosa que vale la pena tener en cuenta es que beber mucho justo antes de una comida puede llenar el estómago y empeorar las náuseas, así que intenta espaciar las tomas.
Come despacio y tómate tu tiempo
Comer demasiado rápido puede empeorar las náuseas. Tómate tu tiempo con lo que puedas comer y mastica bien, aunque solo sean unos pocos bocados. Permanecer erguido durante un rato después de comer también puede ayudar a la digestión y reducir la tensión en el estómago.
Toma la medicación y llama a tu equipo de atención médica si es necesario
Cambiar qué y cómo comes puede ayudar, pero la medicación sigue siendo la principal línea de defensa contra las náuseas. La Sociedad Canadiense del Cáncer recomienda tomar medicamentos contra las náuseas según lo prescrito, incluso cuando te sientas bien, porque es mucho más difícil controlar las náuseas una vez que ya han comenzado. Si lo que estás tomando no te ayuda lo suficiente, tu médico puede cambiarte a otra opción. Si las náuseas o los vómitos duran más de 24 horas, o si le impiden retener alimentos o líquidos, póngase en contacto con su equipo de atención médica de inmediato.
