El sueño es fundamental para la salud. ¿Duerme lo suficiente?

La fatiga es uno de los efectos secundarios más comunes que experimentan las personas que viven con LMC, y uno que desempeña un papel importante en la capacidad de mantener una buena calidad de vida. Y aunque la fatiga puede atribuirse a muchos factores, como la nutrición y los niveles de actividad física, un componente fundamental para mantener la energía y la salud es el sueño. Según Blood Cancer UK, la lucha constante por conciliar el sueño y mantener un ciclo de sueño saludable puede provocar un agotamiento intenso y una sensación de confusión mental que puede hacer que incluso las tareas más sencillas resulten abrumadoras. Además de proporcionarnos la energía que necesitamos para afrontar el día, el sueño nos ayuda a mantener nuestro bienestar físico y mental. También mejora la eficacia con la que funciona nuestro organismo, ya que reduce la presión arterial, fortalece el sistema inmunitario, regula las hormonas y mejora la memoria y la cognición.

¿Estoy durmiendo lo suficiente? A medida que tu cuerpo pasa por los ciclos del sueño, experimentas períodos de movimiento ocular rápido (REM), en los que tu cerebro está activo y sueñas, y períodos de movimiento ocular no rápido (NREM), en los que tu cuerpo repara tejidos, fortalece los huesos y mejora tu sistema inmunológico. Si este ciclo se interrumpe o no puede progresar adecuadamente, comenzarás a sentir efectos negativos casi de inmediato. Si no duermes lo necesario, es posible que te cueste levantarte de la cama por la mañana, que te sientas somnoliento durante el día, que tengas problemas para concentrarte, que tu memoria sea deficiente y que experimentes cambios de humor. Entonces, ¿qué se puede hacer para mejorar el sueño?  Según Leukaemia and & Blood Cancer New Zealand, la mejor manera de obtener resultados consistentes es crear y seguir una rutina fija. Esta puede incluir: Evitar el alcohol y la cafeína. Por obvio que parezca, tomar cafeína por la noche dificultará que descanse bien. La cafeína es un estimulante que debe reservarse para las horas de la mañana. El alcohol, por otro lado, puede facilitar el sueño, pero puede alterar su capacidad para entrar en la fase más profunda y reparadora que necesitan su mente y su cuerpo. Hacer que las siestas sean cortas y más temprano durante el día. Una siesta de 30 minutos puede ser una excelente manera de contrarrestar parte del cansancio que puedas sentir. Pero recuerda que cuanto más tiempo permanezcas acostado, o cuanto más tarde duermas la siesta, más difícil te resultará conciliar el sueño por la noche. Establecer un horario. Intenta acostarte y levantarte a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana. Un horario fijo ayuda a regular el reloj interno de tu cuerpo; dormir hasta tarde algunos días altera este ritmo. No ver la televisión ni leer en la cama.. El dormitorio debe reservarse para dormir y tener relaciones sexuales. Cuando realizas otras actividades en tu dormitorio, al cerebro le resulta más difícil asociarlo con un lugar para descansar. Evitar los dispositivos antes de acostarse. La luz azul que emanan las innumerables pantallas que rodean nuestras vidas puede suprimir la melatonina, la hormona que nos ayuda a conciliar el sueño. Evite mirar pantallas al menos dos horas antes de acostarse para ayudar a su cuerpo a conciliar el sueño de forma natural. Rutina relajante para irse a dormir. Una rutina nocturna que incorpore actividades relajantes, como un baño caliente o música relajante, puede acondicionar tu cuerpo para que comience a desconectarse a medida que se acerca la hora de acostarse. Preparando el escenario. Un ambiente fresco y oscuro puede ayudar a tu cuerpo a liberar melatonina y garantizar que duermas toda la noche. Las cortinas oscuras y una máquina de ruido blanco también pueden ayudar a ahogar las distracciones. Si, a pesar de probar estas estrategias, sigue teniendo dificultades para dormir, tal vez valga la pena mencionárselo a su médico en su próxima cita. Hay muchas otras formas de abordar los problemas de sueño, como consultar a un especialista en sueño y revisar la dieta y otros aspectos del estilo de vida.